Sunday, November 4, 2012
El aceite de pescado y Coenzima Q 10
El aceite de pescado contiene ácidos omega-3, uno de los dos principales tipos de ácidos grasos esenciales. (Los Ácidos grasos omega-6 son el otro tipo principal.) Los ácidos grasos esenciales son grasas especiales que el cuerpo necesita tanto como necesita de las vitaminas.
La mayor parte de la investigación sobre los beneficios potenciales de los ácidos omega-3 comenzó cuando estudios en personas Inuit (Eskimales) descubrieron que aunque sus dietas contenían una enorme cantidad de grasa de pescado, focas y ballenas, ellos rara vez sufrían de ataques cardíacos. Esto es supuestamente debido a que sus fuentes de grasa son altas en ácidos grasos omega-3.
Investigaciones posteriores descubrieron que los ácidos grasos omega-3 encontrados en el aceite de pescado pueden disminuir los niveles de triglicéridos en la sangre, "adelgazar" la sangre, así como disminuir la inflamación en varias partes del cuerpo. Estos efectos, así como otros, podrían explicar muchos de los aparentes beneficios del aceite de pescado.
Coenzima Q 10 (CoQ 10 ), también conocida como ubiquinona, es un poderoso antioxidante descubierto por los investigadores en la University of Wisconsin en 1957. El nombre de este suplemento viene de la palabra ubicuo, que significa "que se encuentra en todas partes". Además, la CoQ 10 se encuentra en todas las células del cuerpo. Desempeña un papel básico en la mitocondria, las partes de la célula que producen energía a partir de la glucosa y de los ácidos grasos.
Los científicos japoneses fueron los primeros en descubrir las propiedades terapéuticas de la CoQ 10 en la década de 1960. Actualmente, es ampliamente recetada en Europa, Israel y Japón para enfermedades cardiacas. La CoQ 10 parece ayudar al corazón durante las ocasiones de estrés sobre el músculo cardíaco, quizá al ayudarlo a utilizar su energía de manera más eficiente.
El mejor uso establecido de la CoQ 10 es para la insuficiencia cardíaca congestiva, pero la evidencia de que funciona no es completamente consistente. La investigación actual sugiere que también podría ser útil para otros tipos de problemas cardíacos, el mal de Parkinson y muchas otras enfermedades. Generalmente se utiliza como complemento de las terapias estándar, en vez de tratamiento primario.
La complementación de CoQ 10 también podría ser de valor para contrarrestar los efectos secundarios de ciertos medicamentos prescritos.
La dosis típica recomendada de CoQ 10 es de 30 a 300 mg al día, frecuentemente dividida en 2 a 3 dosis; se han utilizado dosis más grandes diarias en algunos estudios. La CoQ 10 es soluble en grasa y podría absorberse mejor cuando se toma en una forma de gel con base en aceite suave en vez de una forma seca tal como tabletas y cápsulas.
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